Moon Palace fue editada en mil novecientos ochenta y nueve y es la tercera novela de Paul Auster, el escritor de Nueva Jersey y reciente Premio Príncipe de Asturias. Cuenta la historia de Marco Stanley Fogg (Marco por Marco Polo, Stanley por Sir Henry Morton Stanley y Fogg por Phileas Fogg) un joven que busca su propia historia a finales de los sesenta y principios de los setenta en la ciudad de Nueva York. Una novela más histórica de lo que podría parecer en un principio que cuenta como lo contaría un escritor del noventa y ocho español pero sin su pesimismo, el devenir intrahistórico de la sociedad americana desde la revalorización artística del oeste americano de finales del diecinueve hasta la llegada del hombre a la luna. Si en otras novelas del mismo autor los personajes suelen perder su identidad hacia el final del relato como en City of Glass de mil novecientos ochenta y cinco, en Moon Palace Marco va recuperando su identidad tras haber tocado fondo como vagabundo durmiendo en Central Park. El detallismo del autor y su fabulosa documentación hacen que los personajes y las situaciones de la novela se entremezclen con la realidad histórica y literaria americana realzándola e iluminándola. Thomas Alva Edison, Sir Walter Raleigh, Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau, Theodore Roosevelt, los indios Navajos, la reserva de Roanoke, el wilderness, la crisis del veintinueve y los desiertos de la costa oeste son algunos de los mitos que Auster conjuga a la perfección en la novela. Auster tampoco olvida en este título su habitual referencia a la literatura española con una mención especial al Lazarillo de Tormes.
Si bien lo moroso del detallismo mencionado mina de vez en cuando la paciencia del lector, es sin duda un esfuerzo asumible teniendo en cuenta el beneficio. Destacabilísima es la historia de Thomas Effing, un auténtico americano hecho a si mismo que pinta los paisajes transcendentes del desierto cuando el desierto todavía no sufría la explotación turística que vendría en el siglo veinte. Atentos también a la manera del protagonista para apreciar la pintura, un verdadero decálogo que sirve como inspiración y guía a la hora de visitar cualquier museo.
Moon Palace es en definitiva una novela perfecta para la tarde de agosto, sobre todo si la cultura americana y técnica novelística son de tu interés.
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